El viejo refrán que decía

El Banco Central lanzó la licitación para cubrir la provisión de 300 millones de cospeles con los que se acuñarán las nuevas mondes. La determinación obedece a que se considera un monto fundamental para los consumidores.


El Banco Central de la República Argentina (BCRA) lanzó la licitación para emitir, a partir de 2011, monedas de dos pesos.

Los cospeles no van a ser conmemorativas como la partida especial que se acuñó en 2007 para recordar un aniversario más de la guerra de Malvinas, o como las que circularon el año pasado para conmemorar la lucha por los derechos humanos. Esta vez, las monedas llegarán para quedarse definitivamente.

En el máximo nivel de la administración kirchnerista ya quedó definido que a partir de mediados de 2011 habrá en los bolsillos de los argentinos una nueva moneda para acompañar a las ya existentes, señala El Cronista Comercial. La determinación se tomó tras comprender que es un monto casi “fundamental” para el funcionamiento del consumo argentino, siempre ávido de “cambio chico”. También luego de evaluar recomendaciones del Banco Central de la República Argentina (BCRA) sobre la necesidad de reemplazar los billetes por una moneda que permita extender la vida útil de dicho valor.

Con este objetivo, el Central ya convocó a una licitación internacional para la provisión de 300 millones de cospeles, la pieza metálica que será usada por la Casa de Moneda para acuñar esta nueva unidad de valor.

Ingresando al sitio web de la entidad oficial que preside Mercedes Marcó del Pont se puede acceder a los pliegos de la licitación que seguramente tendrá un ganador extranjero ya que no hay en el país proveedores de este insumo.

Debido a los pasos que demandará el procedimiento licitatorio en el Gobierno estiman que las monedas de dos pesos entrarán en circulación en agosto o septiembre del año próximo, pocos meses antes de las elecciones presidenciales.

Es que una vez adjudicada la licitación, el Central entregará las piezas metálicas a la Casa de Moneda para iniciar la segunda etapa vinculada con el diseño de la nueva moneda. Si bien aun no hay muchas precisiones sobre la figura que se usará y la medida que tendrá, El Cronista supo que tendrá los colores inversos a las de un peso. Es decir, el núcleo será plateado y el orillo dorado. “Esto puede demorar entre nueve meses y un año”, admitieron las fuentes.

En ciertos sectores privados se ligó esta decisión con la escasez de monedas que sufrieron los argentinos hasta el año pasado. Otros “leyeron” esta emisión como un reconocimiento del Gobierno de que el país tiene una inflación más alta que la del Indec.

En el Central en cambio, aclararon que ninguna de las dos hipótesis son ciertas. Aseguraron que la falta de cambio quedó resuelto y sostuvieron que desde hace ya un año no hay pedidos de monedas hecho por una entidad bancaria que no sea satisfecho.

Por el contrario, admitieron que la emisión de las monedas de dos pesos tienen que ver con la necesidad de reemplazar al billete de manera paulatina. “Generalmente, los billetes de baja denominación y de mucha circulación como el de dos pesos tienen una vida corta. En cambio, las monedas duran mucho más”, explicaron en el Central.

Fuente: El Cronista Comercial

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